Parece que cuanto más necesario se hace reivindicar la oposición a la destrucción del Medio Ambiente, más se instala en el debate social y en la propaganda de los medios de comunicación el maniqueísmo. Analizamos en Cuarta Revolución por qué el fracking no puede ser una alternativa energética ni económica al modelo actual.

*Se recomienda el visionado del documental GasLand  para ver la magnitud que la oleada de pozos construidos ha provocado en los Estados Unidos, el máximo exponente de este técnica.

Uno de los riesgos que corremos como sociedad, es no ser capaces de hacer balance sobre que pensamos que nos conviene más, o sobre cuales son las alternativas que reportan un mayor beneficio al mayor número de capas sociales posible, y a partir de ahí poner en marcha la maquinaria de actuación.

Eso que los expertos economistas llaman análisis coste-beneficio, como si ese fuese el único análisis posible a la hora de evaluar un proyecto, y por tanto no se debieran tener en cuenta todas las variables que influyen o pueden influir en un modelo, tanto endógenas como exógenas.

La protección del Medio Ambiente, por ser este el sustento básico con el que contamos para el crecimiento de la humanidad, está en el centro del modelo social, y por ende del modelo económico en el que anclar nuestras perspectivas futuras. Y en esa línea de redefinición debemos situarnos si no queremos ver frustrado ese tan ansiado asidero del crecimiento a toda costa.

Esto nos retrotrae a una de las actividades más dañinas y fraudulentas para el planeta, que por muy rentable que pueda ser a nivel empresarial, esconde una realidad palpable y fehaciente, y que resulta incoherente a todas luces con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París enunciados por la ONU, y ratificados por la gran mayoría de países a lo largo y ancho del globo.

Como a todos nos gustan mucho los datos, vamos a poner el foco sobre ellos para enterrar unas cuantas falacias sobre las bondades de la fractura hidráulica o fracking. Esta técnica consiste en cavar pozos para inyectar agua con una serie de compuestos químicos nocivos para el Medio Ambiente, y así extraer de capas bajas del terreno petróleo o una variedad de gas, denominada shale gas, de baja calidad en ambos casos.

Dentro de esos compuestos químicos se incluyen sustancias tóxicas, mutagénicas y cancerígenas, reconocidas por la OMS, y que sistemáticamente se niega que posean esa naturaleza para justificar dicha técnica.

Entre ellas se encuentran: ácido clorhídrico, metanol, ácido cítrico, biocidas, octilfenol, etc. Compuestos que se utilizan para la limpieza de tuberías, para evitar la corrosión, para generar la fractura en el suelo o para frenar el crecimiento de microbios. Y dichos compuestos se mezclan con el agua corriente de los domicilios, y además de ser inflamables, provocan alergias y cefaleas, además de daños irreversibles para el organismo, o patologías con alto índice de peligrosidad.

Compuestos químicos que la Unión Europea dice desconocer, y como no podía ser menos, el Gobierno español también. Pero no sólo eso; dicha técnica consume grandes cantidades de agua, provoca inestabilidad en los terrenos sobre los que se asienta, microseísmos, contaminación de acuíferos, y libera gran cantidad de CO2 a la atmósfera. Todo ventajas.

Pero no quedan en el Medio Ambiente solamente las bondades; también se utiliza de forma torticera la bajada que se produjo en los precios del petróleo con la introducción del fracking. Como si fuese la principal causa de dicha bajada, y como si todos nos beneficiásemos del fracking a la hora de llenar nuestro depósito. Esto es lo que se suele denominar comúnmente como DEMAGOGIA.

Sobra decir cual es el argumento estrella y la madre de todos los argumentos para justificar el fracking: la ingente creación de empleo a nivel mundial asociada a esta técnica, sin duda la solución mágica a todos los problemas. Una tan absoluta panacea que aquí se habla de que se crearían la friolera de 1,6 millones de empleos en EEUU hasta el año 2035. Algunos se permitían hablar de 260000 empleos en España, entre directos e indirectos.  Niveles comparables a McDonald’s en el caso de EEUU, y que superarían los empleados de todas las eléctricas juntas en España. Datos que cada cual puede tomar como creíbles o no.

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Mapa de permisos y su estado en España, año 2016
Fuente: Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

Pero de todas las empresas del sector que ya han quebrado o han renunciado a realizar sus planes por no cumplir, ente otras cosas, con la pertinente declaración de impacto ambiental, mejor no hablar. Todo ello en beneficio de sus bolsillos claro, que destrozar el planeta no importa, total podemos construir otro. ¡Oh, bienaventurado fracking, que haríamos sin ti!

Las desgracias nunca vienen solas; por eso de aquellos lodos viene la próxima entrega de la destrucción del Medio Ambiente. Y no todos estaremos ahí para contar lo que a nadie le gustaría que se contase.

 

 

 

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