Hace unas semanas conocíamos, a través de la sección Punta Norte de Javier Cancho en la Brújula de la Economía, -sección altamente recomendable- de la posible existencia de una partícula hasta ahora desconocida, y de la cual científicos del CERN en Suiza, han hallado fuertes evidencias. Se trata de una anomalía que abre la puerta a un nuevo modelo de la Física, que sustituiría al Modelo Estándar completado con el bosón de Higgs.

Este nuevo modelo, incorporaría una nueva partícula -que se llamaría bosón Z- al modelo universal, y explicaría los procesos de descomposición de la materia y su liberación de energía a una velocidad inimaginable hasta ahora.

Pues bien, de este hallazgo tan importante para la humanidad, se desprende la bajada que vamos a hacer hasta las cloacas políticas de nuestro país. Habrá quien considere menospreciado tan magno suceso, al ligarlo con algo tan cotidiano y recurrente como lo que nos va a ocupar a continuación, pero precisamente en esa diferencia estiba el artículo. Pedimos perdón de antemano a la ciencia, y aprovechamos para reivindicar el papel que tanto se le ha negado en este país desde todas las Administraciones, a las que no les conviene situarla en el lugar que se merece, como motor de un cambio verdadero en nuestro modelo estatal.

Hablamos de la corrupción institucionalizada en todas las capas de la sociedad. Pero especialmente de la “clase” política, con gran cantidad de partidos políticos manchados hasta haber tenido que tirar a la basura su traje representativo, y que han contaminado todo aquello que tocaban o que les hacían tocar.

Y en lugar de admitir su culpa, de depurar responsabilidades, y de tener la dignidad que se les exige como representantes -ahora viscosos- de la ciudadanía, se amparan en falsas presunciones y prerrogativas, enmarañándolas siempre con complicados vericuetos jurídico-administrativos para ganar algo de credibilidad. No es que hayan puesto ningún ventilador; directamente utilizan el lecho de Procusto para defenderse.

Cada nuevo caso de corrupción, es otra partícula desconocida. Eso es lo que repiten hasta la saciedad desde el Partido Popular, hasta que haya tantas partículas que inventen un nuevo modelo universal de engaño. Parece que trasladan a la ciencia lo que es para ellos la corrupción dentro de su organización, a ver si de ese modo alguien lo puede explicar de forma diáfana y sin ambages.

Un modelo que se ha ido acelerando hasta chocar directamente con la democracia, que cada vez acumula menos energía para denunciar y luchar contra estas prácticas que socavan los pilares del Estado. Mientras tanto, dicha organización presume de cifras macroeconómicas que creen que son parte de la solución, y que analizaremos en futuros artículos para desmontar toda la parafernalia que camufla el verdadero devenir de España.

Y por todos es sabido la larga lista que acumula a sus espaldas esta organización inefable que ha sido la más votada por los españoles, y cuyo hecho constituye también otro fenómeno a trasladar a la ciencia para su estudio, pues no es necesario enumerar los casos habidos y por haber de saqueo, dinero bajo manga, irresponsabilidad, negligencia, delitos continuados y concatenación de mentiras.

Mañana sera otro día, y nuevas partículas supuestamente aisladas aparecerán gravitando sobre el PP y sobre todos nosotros.  Al mismo tiempo, el nihilismo comunicativo y la inventiva de su argumentario seguirá haciendo creer a la sociedad que no existe tal modelo.

Y el universo seguirá girando, y da igual los choques entre partículas que se produzcan, porque estas no acelerarán ningún cambio. Si acaso cerrarán un poco más los ojos hasta agotarnos definitivamente. Como mucho.

 

 

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